* * * * * * * * * * * Austral * * * * * * * * * * * *
—Gracias, George —le digo a mi chofer, gran amigo y familia; al bajarme de la camioneta.
—¿Hoy la vengo a buscar, señorita Austral? —me pregunta.
—Sí, por favor —le pido sonriente al acercarme a la puerta del copiloto para observarlo por la pequeña ventana.
—Entonces la espero en el estacionamiento a las 5 —me sonrío.
—Gracias, George —es lo único que le digo para después sonreírle y despedirme de él; y así poder entrar a la empresa—. Nos ve