* * * * * * * * * * * Kansas * * * * * * * * * * *
—¿Kansas? —escucho su voz y, de forma inmediata, la miro.
—Ya despertaste —le murmuro sonriente
—¿Qué pasó? —pregunta confusa al tiempo en que mira a su alrededor.
—Una convulsión —le respondo—, pero no es de temer; te traje aquí por precaución —le preciso, pero ella parece no creerme.
—No tienes que mentirme —susurra aún con un poco de cansancio y después, me sonríe.
—Te pondrás bien
—Lo sé —continúa sonriendo y luego, frunce el ceño—. ¿Qué ho