Mundo ficciónIniciar sesiónDaniela salió a comprar a las doce y cuarto.
—Vuelvo en una hora —dijo desde la puerta con la chaqueta y las llaves. —¿Necesitáis algo?
—No —dijo Valentina.
—No —dijo Marcos.
La puerta se cerró.
El silencio que quedó fue diferente a todos los silencios de esa casa porque era un silencio con límite de tiempo: una hora, que era suficiente para que la situación cambiara s







