Capitulo 50 El sol y la luna.
Shen:
La suavidad de su piel, la calidez en ella, su fragancia, sus gemidos, cada gesto, cada suplica, todo, absolutamente todo de ella me enceguecía, me cautivaba, me atrapaba, pero sobre todo me enloquecía el saber que regresaría a mí, porque era mía, solo mía. Aunque todo me pareciese un sueño, sabía que era real, había llegado a su alcoba sintiendo el peso de la desolación y la confusión, perdido entre lo que había planeado hacer, y lo que sentía que debía hacer, sé que mi hermano merece se