~Savannah
Guié a Vio hasta el borde de la cama, con el corazón golpeando con fuerza contra mis costillas. La miré a los ojos y bajé la voz a un susurro grueso y hambriento.
—Realmente quiero saborearte, Vio. Quiero chuparte el coño virgen hasta que ni siquiera puedas hablar.
Vio soltó un largo y tembloroso gemido. Levantó las manos, agarrando sus propios pechos y apretando sus pezones en medio del intenso calor del momento.
—Este coño es todo tuyo, hermanita —gimió—. Hazme lo que quieras.
Su ni