~Savannah
La puerta se abrió de golpe con un violento golpe, y allí estaba Violetta. Sus ojos se abrieron como platos, recorriendo las sábanas revueltas, mi cara sonrojada y a Rachel —que todavía estaba medio vestida—. El rostro de Violetta se puso de un rojo intenso y furioso en cuestión de segundos.
—¿Qué… qué es esto…? ¿Mami? —tartamudeó, con la voz temblando de pura conmoción.
Toda la sangre se drenó del rostro de Rachel. Se veía aterrorizada. Sin decir una sola palabra, agarró el edredón,