~James
El gimnasio tenía esa energía de la tarde. Mientras tanto, mis piernas se sentían como plomo al entrar. Cada paso que daba me recordaba el día de piernas de ayer.
Saludé con un rápido “¿qué tal?” a los habituales, chocando puños con algunos chicos antes de derrumbarme en un banco para recuperar el aliento.
Estaba revisando mi música cuando Evan, un buen tipo del gym al que había visto por ahí, se acercó. Siempre parecía estar en mi visión periférica, pero rara vez hablábamos más de unas