31. Intercambio fallido
Avanzaron por un par de pasadizos, después de unos minutos, a lo lejos Jasen pudo divisar a su esposa.
Ella lo veía con ojos de decepción, no podía creer que al final Jasen había cedido a los chantajes de Dylan, y que no haya buscado otra solución.
—Estoy aquí —se presentó Jasen y Dylan sonrió.
—Exijo ver a mi hijo —dijo intentando arrebatarle el niño, pero este se negó.
—Hasta ahora has puesto tus condiciones, ahora yo te pondré solo una —condicionó, la voz de Jasen no tembló cuando impuso su