—¡Te dije que lo lograría! — David llegó a la sala de espera con una sonrisa, dirigiéndose a Eleanor. Ella se quedó mirándolo un instante y tratando de controlarse un poco, se levantó. Y lentamente trataba de ponerse la chaqueta.
—Yo… bien… Sólo me pondré la chaqueta… lo siento… es que hace calor aquí — dijo y sus mejillas estaban coloradas. David la ayudó. — gracias.
—No dejes que te vapulee… entra a esa oficina segura de lo que dices, y mantenle la mirada… si quieres obtener lo que quieres… n