Ey! — dijo enojado y levantándose de la cama — ¡que yo tengo educación!
Si, claro — dijo ella volviéndose hacia el armario — ¿Qué vas a ponerte?
¡Nada extraordinario…
¡NADA EXTRAORDIANARIO! — chilló
¿Tienes esa necesidad de gritar cuando te pones nerviosa?
¡NO! Pero no sabes como me pone de los nervios tu actitud tan… tan… tan…
No tengo que darle explicaciones a nadie — se acerco y la abrazó — y tu menos…
No sabes cuanto te odio — él se puso serio.
Lo sé — se alejó para ir hacia el baño