Narrador-Omnisciente.
Había un viento frío esa noche, algo muy propio del otoño que se avecinaba.
No había llovido y el cielo estaba despejado. Sobre ellos, se ilustraban estrellas hechas puntos brillantes.
Chelsea se sentía más nerviosa que en su primer día en la compañia. La mirada de Adrian bajo el efecto de la pseudo oscuridad de la noche se hacía muy hipnotizante, casi estremecedora.
—Decía que… eres presumido y arrogante. —confirió Chelsea. Sentía vergüenza, porque ahora, lejos de estar