Mundo ficciónIniciar sesiónCruzamos la Frontera MonteLíbano y llegamos a Puerto libertador una hora después de terminar con todos los perseguidores. La noche había llegado y el auto parecía no querer detenerse, ya estaba sintiendo mucho frio, cuando el auto se detiene en una enorme casa blanca de dos plantas de aspecto no tan lujoso, pero hermoso.
—Aquí estaremos a salvo, estas son mis tierras —Afirma Tiberio abriendo la puerta del garaje —Pueden sentirse como en casa.Baja del au






