Capítulo 43. Discusiones imperdonables.
La situación había cambiado en su totalidad, lo que era una misión para mí, ahora también se había convertido en mi responsabilidad, esa responsabilidad por cuidarme a mí mismo para poder cuidar a los demás. Las vitaminas que el doctor me recetó me ayudaron a recuperar la fuerza en el cuerpo, pero ahora debía tomar al menos unas 5 pastillas al día para no debilitarme. La felicidad en el rostro de Jamilet y Sofía lo decían todo, me hacían sentir con una culpa enorme al saber que, en poco tiempo,