Capítulo 38. A la luz del siguiente día.
Pasé la mejor tarde de mi vida, no deseaba dejar de vivir ese momento con Jamilet, pero debía seguir investigando sobre el secreto de los castellanos. A veces deseaba dejar todo a un lado, al fin de cuentas Sofía no tenía ningún conocimiento con respecto a la familia. Al menos eso era lo que yo creía.
–Confías mucho en la niña, deberías de tener más precaución cuando de confianza se trata –comentó Jamilet.
–Es uno de mis pecados diría yo. Confiar mucho en la gente, siempre lo he hecho –dije.