Capítulo 66
Punto de vista de Caleb
El silencio en la habitación pesaba más que el acero de la pistola. Era un silencio a presión, de esos que habitan en el corazón de una tormenta o en el segundo previo a una colisión a alta velocidad.
Ann se erguía sobre mí, su silueta enmarcada por el resplandor ámbar de la lámpara de noche, como un ángel de la muerte tallado en mármol siciliano. El cañón de la pistola con silenciador era un ojo oscuro y hueco que me miraba al alma, esperando el parpadeo que