Capítulo 24.
Antonio
Había escuchado bien, claro que nos dijo que nos amaba, era mas que claro.
No podía creerlo, no podíamos creerlo, Angelo y yo nos miramos con una sonrisa enorme en nuestros rostros. Ella es todo lo que estábamos necesitando, ella es todo lo que queríamos.
—Repitelo —pidió Angelo por enésima vez.
—Que los amo —afirmó— a ambos, soy muy afortunada de tenerlos conmigo.
—Oh no hermosa —negué— aquí los afortunados somos nosotros, somos unos putos afortunados —le di un beso en la mejilla.