Luego de aquel beso ardiente, nos miramos intensamente, con una mezcla de incertidumbre y pasión en nuestros ojos. Sabíamos que adentrarnos en esta relación conllevaría riesgos y desafíos, pero también nos dábamos cuenta de que había una conexión tan profunda que no podíamos ignorar. Quiero ser suya.
Freddy, un hombre de mirada penetrante y aspecto enigmático, tomó mi mano y me condujo fuera del baño, alejándonos de aquel lugar prohibido. Nos encontramos en una habitación lujosa y elegante, don