X. Discoteca.

Narrador Omnisciente.

Jean y Ana llegan a la discoteca y ya los amigos estaban en la puerta esperando, al entrar se dirigen al piso de arriba, donde hay mesas más privadas y el ambiente es más organizado, menos lleno de gente y de allí pueden ver a la perfección la pista de baile.

Es evidente que este es un grupo de buenos bailarines, al menos es lo que piensa Jean siendo todos parte del club de salsa casino… pero él hace mucho tiempo que no baila, desde que sus tías se mudaron a Latinoamérica y dejó de asistir a las fiestas de su familia paterna, qué son muy alegres, muy fiesteros, fueron sus tías quiénes lo enseñaron a bailar, su padre desde esa época no baila ya que su madre es una mujer inglesa muy culta, muy estilizada y que no se le da para nada bien el baile latino.

Después de la primera ronda de tragos las chicas agarran a su pareja y se van a la pista de baile cuándo comienza la famosa y movida canción cuero na´ ma´, desde el piso de arriba hasta la pista de baile las chicas iban moviendo sus hombros, bailando y sonriendo apurando sus acompañantes, pero Jean se quedó en la mesa sonriente y un poco avergonzado.

Ana lo mira con mucha atención y le pregunta - ¿sabes bailar Jean?.

- Pues creo que sí pero hace mucho tiempo que no lo hago así que no sé cómo resultaría estoy bastante oxidado.

- ¿Y eso por qué?, ¿por qué has perdido la práctica?.

- Pues la verdad es que mi familia paterna es latina y con ellos aprendí a bailar pero desde que mi papá comenzó a crecer empresarialmente comenzó a trabajar más nos distanciamos un poco, luego mi familia decidió regresar a latinoamérica y mi madre es inglesa así que ella no se le da bien el baile y le parecía de poca clase, así que le disgustaba vernos bailar.

- Que mal, pero no es de poca clase hay personas con mucho dinero y disfrutan del baile.

- Lo sé sólo son manías de mi madre.

-¿Y tú que piensas del baile?.

- me gusta, es divertido y atractivo, mi hermano si ha sido más fiestero y si conserva sus pasos de baile y sus movimientos pero yo era un tanto tímido así que dejé de intentar.

- Me parece que sigues siendo un poco tímido.

- Sí pero no tanto- contesta Jean un poco avergonzado.

- ¿Te gustaría quitarle el óxido a tus pasos de baile?- le dice Ana sonriente mientras levanta una ceja.

- Si serás tú mi profesora me encantaría.

- Pues debes aprovechar mientras las clases sean gratis.

- Entonces profesora vayamos a iniciar las clases.

Ambos sonríen y se dirigen a la pista de baile, al inicio Jean estaba un poco tieso, le costaba moverse, Ana se reía y le indicaba que debía hacer, aunque Jean lo sabía pero no se sentía muy cómodo.

Después de bailar la primera canción Ana se le ocurre una idea - señor Jean qué le parece si nos tomamos unos tragos más y cuando la alegría llega el cuerpo volvemos a bailar.

- Me parece buena idea solo que esta noche estoy conduciendo.

- Bueno siendo que vamos al mismo lugar y sabes que se conducir y no necesito ponerme alegre para poder bailar entonces yo seré tu profesora, tu niñera y tú chofer ¿qué te parece?.

- Me encanta la idea si me sale gratis.

- Sale gratis pero solo por esta vez luego tendrás que pagar.

Sí eso quiere decir que habrán otras oportunidades entonces perfecto luego pagaré todo lo que quieras.

Ana sonríe con picardía mientras se retiran a charlar y conocerse un poco más, sentados en su mesa ingiriendo whisky.

Después de unas cuantas rondas de tragos la noche se hizo más agradable y amena Jean y Ana conversaron acerca de muchas cosas, sus raíces latinas, experiencias de la infancia, ritmos musicales favoritos, estar en la planta alta de la discoteca favorecía a la conversación ya que la música no se oía tan alta en ese lugar y desde allí podían ver como sus amigos bailaban.

Después de un tiempo Jean invitó a Ana a bailar merengue lo cual la sorprendió un poco y entendiendo que el alcohol había hecho efecto, se fueron gustosos tomados de la mano hasta la pista de baile y allí bailaron, rieron, la verdad es que Jean no era un mal bailarín, solo que sus inseguridades lo hacían inhibirse y no expresarse en totalidad en la pista de baile, pero ya sin inhibiciones era muy agradable bailar con él, se seguían muy bien el paso y tenía buen ritmo.

Para Ana era algo especial ver ese joven sonreír, bailar y llevársela tan bién con él, era increíble que fuera tan amable y caballero, Ana solía mantener mucha distancia con los chicos cuando la buscaban por qué usualmente iban tras de una sola cosa y era desagradable ver sus intenciones sexuales tan evidentes, así que Ana prefería mantener la distancia y evitar malas experiencias como la que había tenido con su exnovio en República Dominicana.

Después de horas de baile, risas, disfrutes y tragos los muchachos se dieron cuenta que ya era hora de regresar a casa, ya eran las tres de la mañana, entre todos los hombres dividieron la cuenta de todo lo que habían consumido y entrelos cuatro pagaron, siendo las chicas las invitadas de la noche, Mauro se acercó a Jean un poco preocupado porque aunque estaba consciente y lúcido pues siempre hay riesgo de accidentes, pero Jean le dijo que no se preocupara que él ya había hablado con Ana y ella lo llevaría, le contó que recién se habían enterado que eran vecinos, así que no había ningún problema para que Ana se trasladará luego a su casa, Mauro aceptó, los chicos se despidieron y se marcharon.

Jean le entregó a Ana las llaves del carro, quito la alarma, la acompaño a la puerta del piloto, le pidió que se coloca el cinturón, luego se fue hacia la zona de copiloto, se montó en el vehículo, se puso el cinturón y partieron rumbo a casa, quince minutos después ya habían llegado a su residencia, Jean agradeció a Ana por su cortesía.

-Muchas gracias por esta noche Ana, gracias por ser mi maestra, mi niñera y mi chofer, me siento un hombre muy afortunado.

- La verdad lo disfruté mucho es un placer para mí haber sido tu niñera esta noche espero que descanses.

- También espero que descanses y tal vez que sueñes conmigo, eres muy hermosa me gustas mucho.

- Okay okay gracias por expresarte creo que hay mucho alcohol en tu sangre mañana hablamos feliz noche.

- Te puedo dar un beso despedida no te preocupes solo es en la mejilla.

- Es que ese es el único lugar al que te daría permiso pero estás tan espontáneo que me tienes preocupada.

- ¿Por qué? si soy un chico bueno- hizo una pausa mientras la mira sorprendido - está bien, me conformo con haber bailado contigo toda la noche, eso me hizo muy feliz, eres hermosa todos los chicos te miraban y bailabas solo conmigo, qué más puedo pedir estoy en el cielo.

- Está bien Jean, ya abre tu puerta, báñate y descansa, mañana es otro día.

Ana se dio la vuelta mientras sonreías y negaba con la cabeza, abrió la puerta de su apartamento y entro, ella sonreía ante las declaraciones tan sincera y desinhibidas te Jean, estás segura de que si no hubiese tomado tanto esas no serían sus palabras pero aún así le pareció lindo y sincero.

Capítulos gratis disponibles en la App >

Capítulos relacionados

Último capítulo