Mundo de ficçãoIniciar sessão—Hmm... Qué modales, señorita Morgan —habla en un tono alto y sarcástico al bajarse de su auto y sonreír perversamente en dirección a la mujer.
Ella se detiene al ver a su apuesto médico acercarse a tal punto de casi rozar sus narices, retiene el aliento y trata de permanecer serena, cuando su corazón quiere salirse de su pecho al sentir aquel aroma masculino rozarle hasta los huesos.







