La puerta se abrió de golpe, y el sonido de madera astillándose llenó el aire. Tomás se mantuvo firme, con el arma apuntada hacia el pasillo. A través de la tenue luz que provenía de las escaleras, una figura alta y sombría emergió de las sombras.
—¿Quién está ahí? —gritó Tomás, con la voz temblando por la tensión.
La figura avanzó lentamente, y cuando salió por completo de las sombras, Tomás contuvo el aliento. Frente a él estaba el hombre que había causado tanto miedo y dolor en la vida de Lu