Aquí estamos ya en una habitación, muertos de la risa por el susto que nos llevamos al encontrar a aquel hombre que tan solo se trataba del cuidador de la propiedad por donde andábamos caminando.
—Nunca olvidaré tu cara de miedo. —Se burla Andy.
—Y tú, estabas aterrado de que nos robaran al niño. —dije, acabando de reír.
—Tenía miedo de que nos hicieran daño a los tres, pero más me preocupaba por ustedes dos. No sé qué haría si un día los llego a perder. —Confesó, ahora en modo serio.
—Gracias