Scott
Me senté en silencio, cabreado conmigo mismo por no haber llegado a tiempo. Por no haberme dado cuenta de lo que iba a pasar.
Si me hubiera empeñado y la hubiera acompañado al baño, le habría ahorrado el trauma de estar cerca de ese imbécil, y mucho menos de que la tocara.
Solo un puñetazo o tal vez dos. Yo merecía que me golpearan fuerte.
Si no fuera por la tímida señora Adkins…
"Disculpe…"
Levanté la vista y me encontré con la señora Adkins. Eliana tenía razón. Tenía moretones recientes