7.- CONOCIENDO A LA MADRE DE MI OBSESIÓN.
PUNTO DE VISTA DE RICARDO.
–Mucho gusto, Rebeca. –Le digo saludándola con un beso en la mejilla. –Hola, Ely, un gusto verte de nuevo. –Le digo a mi pequeño tormento, dándole un beso en el pómulo y ella me sonríe con timidez.
Nos sentamos y lo primero que pedimos es algo para beber: un poco de vino tinto para empezar.
Todas se sirven un vaso, y noto las miradas cómplices entre las mosqueteras; algo más están tramando. Me distraigo de mis pensamientos cuando veo cómo Ely lleva la copa a su boca.