37. Lo buenos días
Cuando llego a casa encuentro a Klaus plácidamente dormido, me impresiona que de verdad luce muy cansado, Rebeca se ríe cuando mira mi cara de sorpresa. Cierro la puerta de nuevo sin hacer ruido, bajamos en silencio hasta el primer piso de la casa. Klaus es especial para dormir, está acostumbrado a que no haya ni un ruido cerca de él.
— ¿Pero que le hiciste a mi hijo? —es lo primero que pregunto cuando estamos en el primer piso
— ¿Yo? Nada, pregúntale a su padre —ríe— jugaron demasiado, ambos p