CAPÍTULO 42: MALAS NOYICIAS.
Hayami llegó al restaurante y, al entrar, preguntó por el señor Solis con quien tenía la junta. Era la primera vez que lo miraba. El mesero la guió a la mesa donde estaba un hombre ya maduro, pero muy atractivo. Algunas canas se podían notar en su cabellera negra.
—Disculpe la tardanza.
Se disculpó Hayami de pie frente a él; este se levantó de la mesa y le dio la mano a Hayami.
—No es molestia, es usted una mujer muy hermosa.
—¡Ah! Gracias por el cumplido.
—Bueno, tomé asiento.
Hayami se s