CAPÍTULO 36: RECLAMO.
—¡Perfecto! Me da gusto que les haya gustado la casa; se ve que son una pareja que se ama mucho. Tendrán un lindo hogar aquí.
Respondió sonriente la vendedora.
—¿Usted cree?
Preguntó Hayami mientras tomaba el brazo de Noah y pegaba su torso a él. Noah solo la miró extrañado sin ver venir que ella se acercó a él dándole un beso en la mejilla; sintió sus labios sobre su mejilla y, por un pequeño instante, pensó en los besos de ella.
—¿Lo oíste, cariño? Seremos muy felices aquí.
Dijo ella, fingidam