CAPÍTULO 20: BESO.
Iván introdujo la llave y, al abrir esa enorme puerta, ambos entraron; el lugar se encontraba un poco oscuro. Él se acercó a un apagador para encender las luces del lugar.
—¿Cuándo piensas abrir el lugar?
Hayami cuestionó mirando a Iván.
—En dos semanas, calculo más o menos; aún me faltan algunas cosas.
Hayami caminó un poco por el lugar observándolo; estaba luciendo muy bien.
—Es lo que veo.
Iván tomó suavemente la mano de Hayami, que se sorprendió al sentirlo, pero solo lo observó extrañada; a