Abro los ojos y me encuentro con Lisandro dormido a mi lado, el olor de su cuerpo me embriaga. ¿Es posible que el sudor de un hombre me guste tanto? Me duele el cuerpo y un poco la cabeza. Aun así, no quiero apartarme de él para ir por una pastilla. Porque siento que si me muevo todo lo que ocurrió entre nosotros se volverá un sueño y tendré que regresar a la realidad.
Ya que ayer no solo viajé para verlo, antes de eso pasé por el hospital psiquiátrico en el que se encontraba Paula. Conseguí la