No logro concentrarme en el trabajo. El recuerdo de las cosas que Lisandro me hizo anoche me tiene distraída. No puedo creer que exista un hombre tan atento y encantador como él. Aún no entiendo que fue lo que vio en mí, pero no me haré ilusiones con él. Sé que puedo ser todo, menos algo duradero en su vida. Aun así, disfrutaré lo que sea que nos prepare el destino.
—Señorita Montiel —me llama mi secretario.
—Sí, dime —respondo cerrando la computadora que tengo en el escritorio.
—Ya está todo l