—¡Sorpresa! —escucho decir a Alma y a Camila.
La familia Anderson acaba de regalarnos una casa a mí y a Lisandro para que podamos pasar tiempo juntos fuera de la villa de los Li, sin tener que ser interrumpidos por nadie. Aún no puedo creer que esta maravillosa familia me haga parte de ellos, tan pronto. Si pienso que cuando me casé con Paul su madre me trataba mal y me decía que su familia no tenía dinero para solventar nuestra boda. Además de que debí esforzarme tremendamente para obtener su