Zaideth
No quiero que vuelva a sucederme. No, no dejaré que me vuelva a suceder.
“¡No me mates, por favor!, ¡PERDÓN, PERDÓN! ¡PROMETO QUE NO TE VUELVO A BUSCAR!” recuerdo a Nicolás frente a mí, arrodillado, pidiendo perdón mientras yo le sacaba el seguro a la pistola.
Quiero volver a sentirme tan segura de mí misma como aquella vez, no dejar que ningún hombre vuelva a pisotearme: no quiero que nadie intente pasar por encima de mí, jugar con mis sentimientos.
—¿Por qué no te mudas con nosotros?