Cuando llega el momento de bajar de la lancha, le pregunto a Walter el por qué no nos dejaron en la orilla y así poco a poco uno se adentra en el agua, algo que parece hacerle mucha gracia, me toma de la cintura y me obliga a bajar de la lancha. Lo sorprendente es que Walter no tiene puesto el chaleco salvavidas. Le pregunto si no es peligroso el que se lo haya quitado, a lo que él responde que no lo necesita.
A la media hora no me cambio por nadie, ya que lo que estoy viendo es sumamente sorpr