Después del juicio y la ejecución de Raphael, el ambiente en el castillo seguía siendo tenso. Aunque el traidor había sido derrotado, Lucien sabía que las heridas que había dejado en el clan tardarían en sanar. Sin embargo, la amenaza externa no era lo único que pesaba sobre sus hombros. La luna llena, teñida de rojo por una extraña alineación astral, iluminaba el cielo nocturno como un presagio oscuro.
Lucien caminaba por los vastos corredores de la mansión, sus pensamientos enredados entre el