La noche había caído sobre la mansión de Lucien, y una atmósfera densa y cargada de tensión dominaba el aire. Los sirvientes vampiros se movían con sigilo, percibiendo el cambio en la energía de la casa, pero sin atreverse a mencionar lo que todos sabían que se acercaba: la tormenta estaba a punto de desatarse.
Clara se encontraba en su habitación, mirando su reflejo en el espejo. Las sombras de la lámpara suave iluminaban su rostro, revelando la mezcla de emociones que se agitaban en su interi