El negocio que habían construido juntos también florecía. Isabella y Carol seguían siendo pilares fundamentales en el equipo. Las reuniones se llenaban de ideas innovadoras, estrategias audaces y risas compartidas. El éxito no solo era medido en cifras, sino también en la satisfacción de ver cómo su esfuerzo conjunto daba frutos.
Una tarde, mientras Brian revisaba los informes financieros, Krislen entró a su oficina con una sonrisa. Llevaba al bebé en brazos, y su risa resonaba por todo el luga