Yvonne se mordió los dedos, pensando en lo que debería hacer.
Actualmente le era imposible donar su médula ósea. Ella estaba embarazada. Si tuviera que hacer otro trasplante, nunca podría quedarse con su bebé. No había duda de que no podía prometerle a Henry que volvería a donar su médula ósea a Jacqueline, pero ¿cómo se suponía que iba a rechazarlo?
Una ráfaga de pensamientos pasó por la cabeza de Yvonne y finalmente se dio cuenta sin esperanza de que solo tenía un camino. Tenía que decirle a