CAPÍTULO 80. ESTOY AQUÍ
Horas más tarde.
Guillermo esbozó una tierna sonrisa al ver el pequeño cuerpecito de su pequeño dentro de aquella incubadora, su pecho se estremeció al ver que llevaba un pequeño antifaz colocado en sus ojos, para protegerle la vista
—Gracias por resistir, mi guerrero, falta poco para que salgas de aquí y te pueda estrechar en mis brazos —le habló con ternura—, en un momento voy a visitar a mamá, le encantará saber que vine a conocerte, mi príncipe. Me muero por tenerlos a ambos en casa, María