Nicholas y yo tomamos el centro de la pista de baile, listos para nuestro primer baile como esposos.
Mientras Nicholas me sostenía en sus brazos y bailábamos lentamente, sentí que el mundo exterior desaparecía. Su mirada me decía más de lo que sus palabras jamás podrían expresar. En un momento de silencio entre las canciones, inclinó su cabeza y susurró en mi oído: “Tengo una sorpresa para ti cuando vayamos a nuestra luna de miel”
Esa promesa encendió una chispa de emoción en mi interior, y por