Después de aquel beso apasionado que compartimos en la pista de baile, Emily abandono la escena, conmocionada y confundida. No pude evitar seguirla, y pronto la alcancé. La agarré con suavidad, deteniéndola en su camino y le pregunté que había sucedido.
Emily, con la mirada llena de turbación, murmuró palabras que hicieron que mi corazón se hundiera: esto no puede suceder, Nicholas. En unos meses, esta farsa terminará, y no puedo pasar por alto tu engaño y traición. Sus palabras resonaron en el