El hombre sujetaba fuertemente a la mujer en sus brazos, apretando su robusto torso poco a poco, como si quisiera fundirse con ella.
Solo habían pasado tres días desde que se separaron, pero a él le parecía como si hubieran pasado tres años. La extrañaba locamente.
¡Nunca nadie lo había hecho perder el control de esta manera!
Sabrina estaba siendo abrazada tan fuertemente por él casi no podía respirar.
—Francisco…
Antes de poder terminar la frase, el hombre la besó con autoridad y pasión.