Sabrina le tomó la temperatura a Sofía y luego la cuidaba.
—Sofía, ¿has llorado? —Sabrina notó que Sofía tenía los ojos hinchados y rojos.
Se dio cuenta de que Sofía estaba deprimida porque normalmente era muy sonriente.
Sofía se frotó los ojos y dijo con voz ronca: —No, estoy resfriada, así que mis ojos no se sienten bien.
Sabrina suspiró, —¿Me tomas por tonta?
Sofía quería volver a llorar.
Sabrina le cogió la mano a Sofía, —¿Te pasa algo?
Sofía le dijo a Sabrina: —Nada. Le confesé mi am