La pantalla en lo alto del ring mostraba una imagen de Dany, el campeón de boxeo y sus logros.
El público, en su mayoría, eran hombres, y entre ellos se distinguían muchos extranjeros. Se notaba la euforia y emoción en todos.
Francisco subió a la tribuna VIP. Rodó sus ojos por todo el auditorio, pero no encontró a Sabrina.
¿Se habrá confundido? ¿Sería que ella ni siquiera entró allí?
El público, entusiasmado, comenzó a rumorar…
—¿Cómo que es contra una mujer? —gritó uno.
—No me lo creo,