El teléfono sonó durante mucho tiempo y al final fue contestado.
Pero, el hombre no pudo ni hablar.
Sabrina, del otro lado, le salió con un tono frío a decirle:
—Solo vales nueve con noventa dólares, y no acepto solicitudes de borrar los comentarios negativos… Jeje.
—¡¡¡Sabrina!!! —gritó él, pero solo oyó,
¡Du! ¡Du! ¡Du!
Ella colgó.
Francisco de nuevo llamar, pero ya no podía, fue bloqueado.
—¿Tú crees que no puedo hacerte nada?
Apretó sus labios en horizontal y dejando ver una so