—¡Mierda!
Sabrina miró hacia los hombres encapuchados que llevaban una pistola en la mano y que entraron corriendo a la cabina de primera clase. Np pudo aguantar la ira.
Ella ya estaba muy enojada cuando se encontró con Francisco, y ahora encima secuestran el avión.
Se sentía demasiada enojada.
¡Tenía ganas de darle una paliza a alguien!
Sabrina sonrió y sacó su mano del agarre de Francisco.
—Ellos deberían temer —le dijo.
Los hombres armados llevaron a los pasajeros al centro de la cabin