Un destello de tristeza cruzó los ojos de Francisco, y mantuvo silencio por un instante.
—Rahman disparó contra mí.
Sabrina se sorprendió, pensando que él había sido herido, y se asustó.
—¿Y tú...?
Francisco sonrió irónicamente.
—Logré esquivarlo.
Sabrina le lanzó una mirada despectiva.
—¡Eres infantil!
Francisco levantó la mano y acarició suavemente su cabeza, con una expresión llena de culpa.
—Sabrina, lo siento.
Sabrina lo miró y supo que se refería a la Flor de Hielo, así que pre