17- El principe Daniel.
—Tranquilas, no les haré daño a ti ni a tus amigas. Como mencioné, estoy aquí para llevarlas a un lugar seguro, a menos que prefieran quedarse y enfrentar nuevamente las mismas amenazas—, dijo Daniel, manteniendo una distancia prudencial.
Cuando terminó de hablar, uno de los demonios atravesó el cristal del apartamento. En ese momento, las mujeres se encontraban frente a la verdadera amenaza que tenían que enfrentar.
—Hay... ¡Corran, vamos, corran!—, exclamó Sereia al ver al demonio avanzar hac