Capítulo 37

Kalil.

El cuerpo me duele tanto que hasta el respirar me cuesta. Logro sentarme con dificultad para zarandear el cuerpo inamovible de Basim. 

Me preocupa, me preocupa mucho su estado, su cuerpo prácticamente se puso como escudo encima de mí en el momento que llegó el resto de los hombres para seguir con la golpiza que yo mismo propicié.

La soga en mis manos ya llegó a un punto en que me crea un malestar constante por su rozadura

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