—¡Javier, ya basta! Nicolas nos va a buscar —protesté cuando Javier se resistía a soltarme.
No sé cuánto tiempo llevábamos en esta habitación de hotel. Quizá dos horas, tres horas o incluso más.
Porque no lo hicimos solo una vez. Y esta vez nuestro juego fue realmente una locura.
Javier me enseñó un montón de posturas: empezamos con el 69, luego pasamos al sofá y continuamos en el baño. Habíamos hecho muchísimas cosas.
Era como si una sola vez nu