Mundo ficciónIniciar sesión¡Plaf!
Mi cara se desvió hacia un lado cuando, de repente, la mujer de mediana edad que en su día me trajo a esta casa me propinó una fuerte bofetada en la mejilla sin más. Era la segunda vez que esa mano, que antaño me había dado la bienvenida con una calidez extraordinaria, me abofeteaba para defender sus intereses.
—¡Mamá! —exclamó Javier con







