—Dime, Camila, ¿quién es?! ¿Era el médico de hace un rato?! ¿Sientes algo por él? —insistió de nuevo con un tono de celos que resultaba tremendamente molesto.
La ira me quemó el pecho al instante. ¡Ni siquiera se me había pasado por la cabeza amar a otro hombre!
Ojalá Javier supiera que no es solo él quien guarda ese anhelo en su interior. En mi corazón, desde siempre y hasta este mismo instante, solo hay un nombre: el suyo. Incluso cada noche, siempre sueño con estar en su cálido abrazo —el ta